El nuevo cuadro tarifario de Litoral Gas rige desde octubre y el fin del beneficio automático golpea sobre todo al cargo fijo.
Desde el 1° de octubre rige un nuevo cuadro tarifario para los usuarios de Litoral Gas. En Rosario y buena parte del sur santafesino, el cambio trae un ingrediente extra de peso: la pérdida del beneficio automático de Zona Fría. El resultado, en algunos casos, es un salto mucho más fuerte que la actualización tarifaria en sí.
De $2.494 a $3.648: el cargo fijo se disparó.
Según el detalle que publicó Rosario3, un usuario residencial R1 sin subsidios focalizados pasó de pagar un cargo fijo de $2.494,09 en septiembre, con el descuento, a $3.648,96 en octubre. El componente variable también aumentó, aunque en una proporción mucho menor.
La diferencia se explica por el fin de un descuento que, hasta ahora, achicaba la factura de forma automática. Para quienes pagan tarifa plena, la quita pesa más que la suba tarifaria propiamente dicha.
Qué es la Zona Fría y por qué Rosario la perdió.
Rosario y otras localidades del sur de Santa Fe habían sido incorporadas al régimen de descuentos con la ampliación de 2021. Tras los cambios legislativos en el régimen nacional, el nuevo esquema restringió el beneficio automático principalmente a Patagonia, Malargüe y la Puna.
Los hogares vulnerables todavía pueden acceder a descuentos mediante los Subsidios Energéticos Focalizados. Pero una ventaja tarifaria que estuvo vigente durante varios años dejó de ser automática para el sur de la provincia.
Comercios e industrias.
El impacto no se limita a las casas. Comercios, pequeñas empresas, establecimientos gastronómicos e industrias que usan gas como insumo directo también enfrentan mayores costos energéticos. En una economía regional con fuerte presencia industrial y comercial, un aumento en los costos fijos reduce márgenes y puede trasladarse parcialmente a precios.
Además, el efecto será desigual. Quienes conservan subsidios focalizados sentirán un impacto distinto del de quienes pagan tarifa plena.
Qué mirar en los próximos meses.
El principal efecto será la recomposición del gasto energético de hogares y empresas. En comercios e industrias habrá que ver cuánto pesa el gas en la estructura de costos y si la mayor factura termina en los precios. También puede crecer el interés por la eficiencia energética, la sustitución de equipos o la renegociación de contratos.
Para los consumidores, el impacto dependerá del nivel de consumo y de si siguen dentro de los subsidios focalizados.



