La hacienda sigue firme en los mercados, pero el traslado a góndola genera preocupación por el impacto en el consumo de carne.

En la última semana, el precio del novillo registró nuevas subas en los principales mercados concentradores del país, incluyendo operaciones que impactan directamente en Santa Fe. La demanda sostenida de exportación, junto a una oferta ajustada, impulsó los valores de la hacienda terminada. En algunos remates, los valores superaron los registros de febrero, consolidando una tendencia alcista que se mantiene desde comienzos de año.
Para el productor santafesino, esta mejora en los precios representa una oportunidad de recomposición de márgenes, especialmente para quienes lograron sostener la producción tras un año climático complejo. Sin embargo, el traslado a precios en carnicerías comienza a generar señales de alarma, ya que podría afectar el consumo interno, históricamente clave para el negocio ganadero.
El mercado viene de un 2024 con fuerte liquidación de vientres y caída del stock, lo que hoy se traduce en menor oferta. A esto se suma la firmeza de China como principal comprador de carne argentina, lo que sostiene los valores internacionales. Santa Fe, como provincia clave en la faena, siente de lleno este escenario.
Si la tendencia continúa, el productor podría seguir capturando mejores precios, pero el riesgo está en una eventual retracción del consumo local. Esto podría generar un techo en los valores. La clave estará en el equilibrio entre exportación y mercado interno.
El negocio ganadero entra en una etapa de buenos precios, pero con señales mixtas que obligan a seguir de cerca la evolución del consumo.



