Las compañías priorizan liquidez y postergan decisiones mientras se discuten medidas fiscales para atraer negocios.
Prudencia antes que apuestas
Parte del empresariado de Rosario y de Santa Fe prefiere hoy conservar liquidez y esperar antes de comprometer nuevos recursos. En el horizonte aparecen los presupuestos 2027, la discusión sobre posibles beneficios fiscales para captar exportaciones y la redefinición de oportunidades de negocios en el área del río.
Cuando la caja manda
Una empresa puede tener pedidos y facturas por cobrar y, aun así, quedar apretada: salarios, impuestos y proveedores se pagan antes de que lleguen los ingresos. Cuando la caja no alcanza, se postergan compras, mantenimiento, inversiones y contrataciones.
En una ciudad donde conviven comercio, servicios, industria, logística y puerto, ese freno se contagia a toda la red.
Invertir o esperar
Decidir una inversión depende del costo del crédito, de la previsibilidad de los ingresos, de la presión tributaria y de cuánto tarda en recuperarse el dinero. En tiempos de incertidumbre, las firmas protegen su capital. Es razonable para cada una, pero si se generaliza puede demorar proyectos y limitar el empleo.
Qué puede pasar
Todo dependerá de la recuperación de las ventas, del acceso al crédito y de medidas que bajen costos o faciliten nuevos negocios. Los incentivos fiscales pueden ayudar, siempre que generen actividad adicional y no solo cambios de lugar de negocios que ya existen.



