La baja contradice la tendencia estacional y reabre el debate sobre el equilibrio entre cría y recría.
El precio del ternero registró una caída superior al 7% en tres meses, según una nota difundida el 22 de octubre. El movimiento se aparta de la tendencia estacional habitual y reaviva la discusión sobre el equilibrio entre la cría y la recría.
Un precio, dos miradas
Para el criador, una cotización menor reduce el ingreso inmediato. Para quien compra animales para recría o terminación, mejora el costo de entrada. El resultado depende de la relación entre ambos precios y de los kilos que puedan agregarse con pasturas, suplementación o encierre.
Cuando el animal terminado no acompaña
También aparece la dificultad de los engordadores para absorber el costo de reposición cuando el valor del animal terminado no cubre los gastos del ciclo. Una baja del ternero no garantiza mejor rentabilidad si cae el precio del novillo o suben los costos por kilo producido.
Los costos que siguen pesando
La alimentación, la financiación y la sanidad continúan presionando sobre los sistemas. Para los criadores, la ecuación se vincula con la productividad de los vientres, la cantidad de terneros logrados y el costo de mantener las vacas todo el año.
Qué seguir en las próximas semanas
Será importante mirar los precios por peso y categoría y la demanda de los compradores. Los productores deben comparar el valor de venta con el costo de reposición y no decidir solo por una variación porcentual. Con márgenes estrechos, el estado de los campos y el forraje disponible pueden definir si conviene vender, retener o agregar kilos.



